Este es un sitio para compartir experiencias y enseñanzas de vida. Cada vez que realizas un acto de amor, de bondad, para ayudar a otra persona, en el mismo acto te estás ayudando a ti misma a ser mejor. En cada post que te guste, deja tu comentario. No solo enriquece mi conocimiento y mi experiencia, también el de las otras personas que llegan a este sitio.
Mostrando entradas con la etiqueta perdonar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perdonar. Mostrar todas las entradas
viernes, 22 de julio de 2011
NO PUEDO PERDONARTE... SOLO TE AMO. (BUDA)
Estaba el Buda meditando en la espesura junto a sus discípulos, cuando se acercó un detractor espiritual que lo detestaba y aprovechando el momento de mayor concentración del Buda, lo insultó, lo escupió y le arrojó tierra.
Buda salió del trance al instante y con una sonrisa plácida envolvió con compasión al agresor; sin embargo, los discípulos reaccionaron violentamente, atraparon al hombre y alzando palos y piedras, esperaron la orden del Buda para darle su merecido.
Buda en un instante percibe la totalidad de la situación, y les ordena a los discípulos, que suelten al hombre y se dirige a este con suavidad y convicción diciéndole:
-“Mire lo que usted generó en nosotros, nos expuso como un espejo muestra el verdadero rostro. Desde ahora le pido por favor que venga todos los días, a probar nuestra verdad o nuestra hipocresía.
Usted vio que en un instante yo lo llené de amor, pero estos hombres que hace años me siguen por todos lados meditando y orando, demuestran no entender ni vivir el proceso de la unidad y quisieron responder con una agresión similar o mayor a la recibida.
Regrese siempre que desee, usted es mi invitado de honor. Todo insulto suyo será bien recibido, como un estímulo para ver si vibramos alto, o es sólo un engaño de la mente esto de ver la unidad en todo”.
Cuando escucharon esto, tanto los discípulos como el hombre, se retiraron de la presencia del Buda rápidamente, llenos de culpa, cada uno percibiendo la lección de grandeza del maestro y tratando de escapar de su mirada y de la vergüenza interna.
A la mañana siguiente, el agresor, se presentó ante Buda, se arrojó a sus pies y le dijo en forma muy sentida
-”No pude dormir en toda la noche, la culpa es muy grande, le suplico que me perdone y me acepte junto a Usted”
Buda con una sonrisa en el rostro, le dijo: “Usted es libre de quedarse con nosotros, ya mismo; pero no puedo perdonarlo”
El hombre muy compungido, le pidió que por favor lo hiciera, ya que él era el maestro de la compasión, a lo que el Buda respondió:
-“Entiéndame, claramente, para que alguien perdone, debe haber un ego herido; solo el ego herido, la falsa creencia de que uno es la personalidad, ese es quien puede perdonar, después de haber odiado, o resentido, se pasa a un nivel de cierto avance, con una trampa incluida, que es la necesidad de sentirse espiritualmente superior, a aquel que en su bajeza mental nos hirió. Solo alguien que sigue viendo la dualidad, y se considera a sí mismo muy sabio, perdona, a aquel ignorante que le causó una herida”.
Y continuó: “No es mi caso, yo lo veo como un alma afín, no me siento superior, no siento que me hayas herido, solo tengo amor en mi corazón por usted, no puedo perdonarlo, solo lo amo. Quien ama, ya no necesita perdonar.”
El hombre no pudo disimular una cierta desilusión, ya que las palabras de Buda eran muy profundas para ser captadas por una mente llena todavía de turbulencia y necesidad, y ante esa mirada carente, el Buda añadió con comprensión infinita:
-“Percibo lo que le pasa, vamos a resolverlo: Para perdonar, ya sabemos que necesitamos a alguien dispuesto a perdonar. Vamos a buscar a los discípulos, en su soberbia están todavía llenos de rencor, y les va a gustar mucho que usted les pida perdón. En su ignorancia se van a sentir magnánimos por perdonarlo, poderosos por darle su perdón, y usted también va a estar contento y tranquilo por recibirlo, va a sentir un reaseguro en su ego culposo, y así más o menos todos quedarán contentos y seguiremos meditando en el bosque, como si nada hubiera pasado”
Y así fue.
¿COMPRENDEN ÉSTA ENSEÑANZA DE BUDA?
Si hay alguien de quien pensemos que “nos debe algo”, “nos hizo algo”.. y no podemos ver la perfección dentro de cada situación… dentro de la ilusión, PERDONEMOS, PERO...
Qué pasaría si se nos preguntara ¿ a quien te falta perdonar ? y en lugar de buscar los rostros y nombres de aquellos que dañaron nuestro ego, respondiéramos: ya no tengo que perdonar a nadie, YA LOS AMO.
EL QUE LOGRA ACEPTAR LA PERFECCIÓN DIVINA DETRÁS DE TODA SITUACIÓN...PUEDE LIBERAR EN UN INSTANTE...AÑOS DE RENCOR, RESENTIMIENTO Y ENFERMEDAD.
Que puedas decir: - No necesito perdonarlos...PUES LOS AMO!
jueves, 2 de junio de 2011
PERDONAR Y OLVIDAR - Lewis B Smedes
El libro tiene un significado especial para mí, porque estuvo entre las últimas lecturas que hizo un ser amado, que está ausente, en otro lugar, en otro espacio, en otra vida.
Es difícil en si el significado de ambas palabras, es una lectura ágil que te brinda ejemplos de cómo el perdonar tiene un significado diferente en cada tiempo, en cada cultura y en cada lugar, mostrando ejemplo de afrentas mayores (cómo la de los nazis a los judíos) y menores (cómo la pérdida que sufren unos padres de un hijo recién nacido) pero no por ello menos importantes; nos ejemplifica y muestra la capacidad con que cada ser humano reacciona a ofensas y de que manera logra enfrentar este sentimiento.
Nos da ejemplos magníficos de libros que el autor ha leído como son: “Crimen y Castigo” y “Los Hermanos Karamazov” ambos de Fedor Dostoievski, por nombrar algunos títulos, y que por lo que el comenta y cómo lo comenta, te nace la inquietud de leerlos.
Menciona en un capitulo la vivencia de un judío ante la confesión de un soldado alemán que relata la vivencia más atroz de su vida cometida contra un grupo de inocentes judíos, y que es en el lecho de muerte se confiesa ante un medico, tratando de ser perdonado por un judío, para poder morir en paz. Ante la terrible confesión, el judío se levanta y no responde al implorado perdón. Este episodio da pié a la emisión de un libro por parte del judío que al final se pregunta ¿que hubiéramos hecho en su lugar? ¿Perdonamos o no?
Considero que es sólo uno mismo quién debe tener la capacidad de liberarse de culpas, dolores y sufrimientos, de ejercer la elección de mantenerte con la culpa y/o culpando a otros o de liberarte y perdonar de corazón a quién de mayor o menor forma en algún momento nos fallo. Si nos mantenemos enganchados a sentimientos negativos a rencores, no vamos a disfrutar de una vida plena ni llena de amor; en la medida de lo posible cada uno de nosotros podemos ir trabajando en otorgar el perdón por que es una forma de perdonarte a ti mismo.
El no poder entender la forma de actuar de las demás personas, cada uno de nosotros es un ser irrepetible con virtudes y defectos, también nosotros fallamos y de nuestras fallas salen valiosos aprendizajes que permiten que cada día crezcas.
Por eso, cierra la herida y reconcíliate no solo con los demás, si no contigo mismo y disfruta en plenitud de la vida... ¡perdona y olvida!
Es difícil en si el significado de ambas palabras, es una lectura ágil que te brinda ejemplos de cómo el perdonar tiene un significado diferente en cada tiempo, en cada cultura y en cada lugar, mostrando ejemplo de afrentas mayores (cómo la de los nazis a los judíos) y menores (cómo la pérdida que sufren unos padres de un hijo recién nacido) pero no por ello menos importantes; nos ejemplifica y muestra la capacidad con que cada ser humano reacciona a ofensas y de que manera logra enfrentar este sentimiento.
Nos da ejemplos magníficos de libros que el autor ha leído como son: “Crimen y Castigo” y “Los Hermanos Karamazov” ambos de Fedor Dostoievski, por nombrar algunos títulos, y que por lo que el comenta y cómo lo comenta, te nace la inquietud de leerlos.
Menciona en un capitulo la vivencia de un judío ante la confesión de un soldado alemán que relata la vivencia más atroz de su vida cometida contra un grupo de inocentes judíos, y que es en el lecho de muerte se confiesa ante un medico, tratando de ser perdonado por un judío, para poder morir en paz. Ante la terrible confesión, el judío se levanta y no responde al implorado perdón. Este episodio da pié a la emisión de un libro por parte del judío que al final se pregunta ¿que hubiéramos hecho en su lugar? ¿Perdonamos o no?
Considero que es sólo uno mismo quién debe tener la capacidad de liberarse de culpas, dolores y sufrimientos, de ejercer la elección de mantenerte con la culpa y/o culpando a otros o de liberarte y perdonar de corazón a quién de mayor o menor forma en algún momento nos fallo. Si nos mantenemos enganchados a sentimientos negativos a rencores, no vamos a disfrutar de una vida plena ni llena de amor; en la medida de lo posible cada uno de nosotros podemos ir trabajando en otorgar el perdón por que es una forma de perdonarte a ti mismo.
El no poder entender la forma de actuar de las demás personas, cada uno de nosotros es un ser irrepetible con virtudes y defectos, también nosotros fallamos y de nuestras fallas salen valiosos aprendizajes que permiten que cada día crezcas.
Por eso, cierra la herida y reconcíliate no solo con los demás, si no contigo mismo y disfruta en plenitud de la vida... ¡perdona y olvida!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


